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AACE Patient Safety - Editoriales

La seguridad del paciente y las disparidades raciales y étnicas


2009-02-27 08:43:18
Por: Richard Heliman, MD, FACP, FACE

La Tercera Cumbre de Liderazgo Nacional sobre la Eliminación de las Disparidades Raciales y Étnicas en el Área de la Salud tuvo lugar entre el 25 y el 27 de febrero de 2009 en National Harbor, Maryland. La conferencia generó una gran expectativa, que no quedó defraudada. Entre los presentadores se encontraban muchas de las personalidades más famosas y respetadas del área de la salud y del activismo de las minorías. La Doctora Nancy Nielson asistió en representación de la Asociación Médica de EEUU (AMA, por sus siglas en inglés) y sus comentarios tuvieron una recepción muy positiva por parte del público.

Pero la información relacionada con la seguridad del paciente que se presentó resultó particularmente pertinente y será el tema central de la presente editorial. Probablemente el aspecto más importante fue que se dio un amplio debate por parte de los expositores sobre los errores médicos graves ocasionados por la incapacidad de superar adecuadamente las barreras lingüísticas, educativas y culturales que a menudo se presentan durante la atención médica a minorías étnicas.

La mayoría de los hospitales sostienen que sólo reciben información sobre las dificultades de un paciente para comprender o hablar inglés una vez que ha ingresado al hospital. Existen diversos idiomas; no se trata sólo del español, también está el vietnamita, chino, sudanés, los dialectos polinesios y muchos otros. Los errores que se producen cuando existen dificultades de comprensión entre el médico y el paciente son de diagnóstico y del tipo terapéutico. A menudo, el uso de un miembro de la familia como traductor puede resultar desastroso porque tales personas no poseen conocimientos sobre terminología médica. Además, en muchos casos el miembro de la familia no está dispuesto a formular las preguntas y el paciente no desea responderle. En la conferencia, el consenso fue que en la mayoría de los casos los miembros de la familia consideran dicha experiencia degradante y profundamente perturbadora. La mejor solución es no utilizar un miembro de la familia y en su lugar contratar a un traductor especializado en terminología médica.

También es necesario tomar en cuenta las diferencias culturales, con la complicación adicional de la barrera idiomática. El médico confiado puede no darse cuenta de que la aparente desobediencia de un paciente puede estar originada por creencias muy arraigadas de una naturaleza cultural, y que dichas creencias deben ser tomadas en cuenta para que tenga lugar una atención adecuada. Uno de los ejemplos de dicho fenómeno es el punto de vista fatalista sobre las enfermedades propio de las culturas nativas americanas. Puede ser necesario hacer frente de alguna manera al uso de remedios de hierbas y otros métodos de curación que pueden ser aceptados por el paciente y su familia, ya que las hierbas utilizadas pueden causar interacciones de drogas clínicamente significativas.

También son comunes las lagunas de conocimiento entre las personas de las minorías, debido a déficits educativos de larga data. Aún si el paciente es capaz de entender inglés, pueden no tener idea del contexto en el que se da la explicación del médico. Existe una lamentable tendencia entre algunos profesionales a considerar que los pacientes son estúpidos, o que en alguna medida no merecen recibir tratamiento, pero no hay lugar para los prejuicios en el cuidado de la salud. Afortunadamente, tales eventos son cada día menos frecuentes.

Otro error muy común es suponer que un subgrupo étnico particular es uniforme. De hecho, una persona de origen peruano es muy diferente en muchos sentidos de su vecino de habla hispana de Cuba. Lo mismo es válido para las poblaciones europeas, asiáticas y africanas. Cuánto más sabemos sobre cada persona, más dispondremos de información útil que nos ayudará a lograr una comunicación precisa y compasiva con el paciente.

Más importante aún, el paciente perteneciente a una minoría étnica tiene mayores posibilidades de recibir un diagnóstico tardío de cáncer, diabetes o enfermedades cardíacas y, como resultado, sufrir un problema más serio y complejo. Sus enfermedades son más serias, en gran medida debido a las múltiples barreras que deben superar, el acceso limitado a atención médica, la falta de seguro médico y los obstáculos adicionales para lograr un estilo de vida saludable. Es en ese momento cuando el problema de comunicación complica aún más las cosas y pone más en riesgo la seguridad del paciente. En los próximos meses nos gustaría compartir información que los médicos clínicos que tratan a pacientes de distintos grupos minoritarios éticos y raciales en Estados Unidos consideran de gran utilidad para lograr un tratamiento más seguro.


 

 

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