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AACE Patient Safety - Editoriales

La victoria de Obama – Cómo podría afectar las iniciativas de seguridad del paciente en EEUU


2008-11-07 10:43:34
Por: Richard Heliman, MD, FACP, FACE

Aún aquellos que no votaron por el Senador Obama comprenden que su victoria tiene una importancia histórica en EEUU, no sólo para recomponer las relaciones raciales sino también por la elección de un estilo de gobierno en un momento crucial de nuestra historia. Frente a dos guerras, la amenaza del terrorismo global, un sistema de cuidado de la salud que se deteriora rápidamente, una deuda fenomenal, el riesgo climático global y la más grave crisis fiscal desde la gran depresión, no exageramos si decimos que muchos consideran la presente elección presidencial como la más importante en mucho tiempo.

La alegría y el optimismo generalizado ante la elección de Barack Obama ha sido imponente. No veía una reacción similar en nuestro país desde la elección de Ronald Reagan en 1980. Cuando dijo “It’s morning again in America” (Es la mañana de nuevo en EEUU), muchos lloraron. Durante la noche de las últimas elecciones, cuando Obama dijo "Yes, we can” (Sí podemos), la gente lloró también.

Pero muchos siguen viendo a la nueva administración con inquietud. Existe la necesidad de preguntarse si, en medio del caos, la nueva administración Obama prestará atención a los ampliamente reconocidos problemas de brechas en la calidad y seguridad de nuestro cada vez más disfuncional sistema de cuidado de la salud. El problema no es determinar si el público apoya una mejora de la calidad y la seguridad. Se trata de cuestiones básicas, todo el mundo las apoya. El verdadero problema es el destino de los recursos escasos y determinar si el público es conciente de que si descuidamos las cuestiones de calidad y seguridad, independientemente de la cantidad de dinero que destinemos al acceso y a nuevas tecnologías, seguiremos teniendo tasas de morbilidad y mortalidad y costos excesivos, ya que la seguridad del paciente no constituye una propiedad intrínseca de los sistemas complejos. De hecho, los sistemas más complejos simplemente presentan mayores riesgos de errores y lesiones nuevas.

Las iniciativas de seguridad del paciente ya están en marcha en EEUU, y la comunidad médica global está muy interesada en la manera en que enfocamos la tarea. Liderados por las iniciativas recientes de la Agencia para la Investigación y la Calidad del Cuidado de la Salud (AHRQ, por sus siglas en inglés) en EEUU y de la Administración de Alimentos y Drogas de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés), existe un esfuerzo mancomunado para asignar a la calidad y la seguridad una prioridad más alta de la que ha tenido hasta ahora. Pero la provisión de un mejor entrenamiento, educación e infraestructura de tecnología de la información tiene un precio. Los controles dobles, los autoanálisis detallados y la provisión de datos de calidad para evaluación tienen sentido, pero cuestan tiempo y dinero. ¿Quién pagará la cuenta? En el pasado, la respuesta fue clara – no lo hicieron los responsables de pagos. Ya sea el gobierno o el sector privado, ya sea Medicare, Blue Cross o una compañía de cuidados de la salud administrados con fines de lucro, la estrategia fue transferir los costos a alguien más, preferentemente al proveedor, especialmente al médico. El cinismo de dicho enfoque ha alejado a muchos médicos de la atención primaria directa y del manejo de enfermedades. Ha logrado que las mejoras en la calidad y la seguridad sean casi imposibles de lograr. ¿Tendrá lugar durante el gobierno de Obama?

Hasta ahora existen motivos para un cauto optimismo. Después de tener la oportunidad de hablar con asesores de salud de primera línea tanto del Senador Obama como del Senador McCain, tengo la sensación de que el equipo del Senador Obama es muy conciente de las brechas en el cuidado de la salud del sistema público y de las múltiples fallas en las áreas de calidad y seguridad en el cuidado de la salud de EEUU. Su plan inicial, a pesar de que sólo se conoce en general y no existen detalles suficientes, aparentemente pone énfasis en el manejo de enfermedades, la coordinación de la atención y la provisión de incentivos financieros en relación con la tecnología de la información de la salud. Creo que apoyan la idea de centrarse en los programas que funcionan y no aparentan tener una postura demasiado ideológica cuando se trata de decidir el tipo de entidad de cuidado de la salud necesaria para cumplir con los objetivos. Aparentemente son concientes de que las organizaciones de alta calidad pueden tener estructuras muy diferentes y lograr los mismos resultados para el paciente.

Pero, ¿existirá el dinero? ¿Estará la asignación de recursos a la altura de las circunstancias? ¿Cumplirá con su papel cada una de las entidades? Espero que los médicos y los hospitales entiendan que pasó el momento de decir “dennos el dinero, confíen en que cumpliremos con nuestro papel y todo saldrá bien”. Ni los responsables de pagos ni los responsables de políticas de salud consideran que tal punto de vista es digno de crédito, ya que existen demasiados problemas en las mejores instituciones, aún en las que disponen de los sistemas de cuidado de la salud más sofisticados. La complejidad no es una garantía de éxito y seguridad del paciente. Al contrario, la complejidad puede aumentar la probabilidad de nuevos fracasos.

Por otro lado, considero que existe una creciente conciencia por parte de los planificadores gubernamentales de que no poseen la capacidad de ofrecer o dirigir las innovaciones de alta calidad que contribuirán a mejorar la seguridad del paciente. En su lugar, se está tomando conciencia de que un mejor plan podría ser un esfuerzo mutualmente cooperativo en el que los responsables de pagos proveen los recursos, que son usados en sistemas de salud transparentes, con rendición de cuentas, con suficiente flexibilidad para generar mejoras en el área de calidad y proveer un entorno de entrenamiento continuo para el equipo de cuidado de la salud centrado en el paciente. El diálogo continuo con el equipo de cuidado de la salud de Obama puede tener como resultado un enfoque más práctico para mejorar la calidad y la seguridad en el área. Debemos evitar caer en la trampa de pensar que un buen plan de cuidado de la salud equivale a proporcionar dicho plan sin defectos, de manera oportuna y logrando los resultados de paciente que nuestro público merece. Las iniciativas eficaces de seguridad del paciente no deben dar nada por sentado y, en su lugar, deben apoyarse en datos que nos demuestren que estamos dando en el blanco, ayudando a los pacientes con nuestras iniciativas y haciéndolo de una manera que evita causar daños involuntarios. Espero que la nueva administración continúe dialogando con la comunidad de calidad y seguridad y se concentre en una atención al paciente mejorada y más segura. Tales diálogos solo pueden producir resultados positivos para las iniciativas de atención y seguridad del paciente.

 

 

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